

A diferencia de la mayoría de las series que he visto, el Piloto es el episodio más flojo.
Sin embargo sirve para colocar a los personajes en el lugar en el que el director necesitaba tenerlos. El creador de Skynet ha muerto, Sarah (Lena Headey) y su hijo John (Thomas Dekker) son fugitivos en 1999 y un hecho inesperado llevará a los protagonistas a dar un pequeño salto hacia el futuro que les llevará a 2007.
Madre e hijo viven cambiando constantemente de identidad ya que, del futuro, no dejan de enviar “Terminators” para acabar con la vida de John Connor. Es muy difícil descubrir quién es una de esas máquinas (si les hieres, sangran) y por eso John no detectará que tiene una muy cerca. Se trata de Cámeron (Summer Glau) que ha venido para protegerle.
Esta serie alimenta el mito, trata de explicar cómo se inició todo, cómo y cuándo surge la conciencia en la máquina. Quizá el final nos resulte un poco precipitado, pero te hace pensar y preguntarte cómo sería un futuro en el que John Connor no fuese el líder de la resistencia contra las máquinas.
Uno de los mejores golpes de efecto de la serie se produce en el capítulo final cuando John conoce a Allison, la humana en la que se basaron para crear al Terminator Cámeron.
